domingo, 31 de julio de 2011

Relato -Cuca

Cuca ... Cuquita a quien le rondaba la juventud en el pelo, y este se mecía volando  junto al viento; con mirada cachetona, piel de india, restos de niñez y ojos de miel de palo, que muy a su manera nos quería o nunca le importamos más que para sus planes sosos.  Catorce veranos regados sobre las manos que  ya daban bastante de qué hablar.
Cuántos frijoles a diario que medio sustentaban nuestras barrigas en aquel Barrio México cundido y urbano, doñas trabajando duro hasta la noche,  gentes humildes y proletarias que veían al llegar a sus casas dos o tres caritas adormiladas en aquella cama grandota que nos habían comprado nuestros padres.   Sí, esos eramos nosotros, tres hermanos pequeños que se mezclaban entre los otros niños del barrio todas las tardes.


Enojos entre mis padres al vaivén de trastos al lavarse justo cuando el reloj iba dando las doce de la noche.  Me despertaba, como resultado de esas mal encaradas palabras, por la olla que chocó contra la pila al enjuagarse del agua jabonosa, y la ilusión mía de un poco de cariño que por ahí les sobrara.


__¿Dónde se andaba? ¡Usted cuida a los chiquillos! Deje de andar por ahí en bailes ... Mirá que si no... y yo me hundía en la espesura del sueño y la cobija hasta la mañana siguiente.


Entonces eramos nosotros los que con Cuca jugábamos en un lote baldío detrás de la casa de doña Delfina.  Nos pareció a los hermanos y a mí un paseo extraño, nunca habíamos estado entre aquel cardúmen de tiliches y nos puso a juntar meras tonterías: cinquitos, dieces  en extinción, tapas de refresco, chécheres.  Realmente era extraña la visita, la cual continuamos tiempo después como una tradición. No comprendíamos la utilidad de dichas expediciones, y yo con mis cuatro años rondándome las pequeñas manos.



Había días en que nos hacía entrar en zafarranchos y bochinches con los otros niños del barrio, todo eso para poder ella escurrirse por los corredores vecinos y robarse alguna muñeca sucia y despeinada.


Un día de esos abriles lentos y taciturnos Cuca, decidió hacer una ronda por el barrio y nos llevó al recorrido a Isabel y a mí.  Nos paramos en una casa vecina, toda de cemento, la pintura verde agua de la fachada lucía en resquebrajos, de forma que se veían los huecos de concreto pelados en la pared, Cuca empujó la puerta abierta, como si ya esperara visitas: en un sillón se entreveía Carmen, un mujerón, de contextura rellena, que se arreglaba el pelo, y vestía un maquillaje escandalosísimo.


Sobre la larga mesa del comedor había ropa espolvoreada y en desorden, tazas sucias, así que nadie podía hacer uso del mueble... más ropa sucia en los sillones, algunos pares de zapatos altísimos y estrafalarios regados por todo el conjunto, un bombillo pálido intentaba iluminar la montaña de objetos, que resultaba en un cuarto medio oscuro y medio claro que nos inspiraba un extraño tetricismo.


Todo esta imagen era interrumpida por la presencia de Carmen, rellena, en cueros y cubierta con gran peluca rubia en su cabeza.



Un poco intimidadas, en lo que Cuca se enredaba en una larga conversación sin sentido, Isabel y yo, nos apuñamos en sillón encogidas de hombros y sin chistar siquiera, mientras la mujer, nos veía con el rabillo del ojo con un tanto de descaro de señora corriente.

Los meses pasaron, Cuca siguió haciendo sus rondas por ese lugar hasta el noviembre siguiente.  Arrinconados, cerca de la cocina, todos vimos cuando papá y mamá la echaron a ella y a sus nueves meses por venir.

Análisis del blog www.themirrorcollector.blogspot.com /criticos literarios costarricenses:


Este tipo de trabajos, por sus elementos de creación aunque se ubica dentro del post-modernismo; se entiende por el alcance en el tiempo de la autora, es fundamentalmente perteneciente al Realismo Sucio, cuyos elementos ya se han visto anteriormente. En este caso sin embargo, se puede afirmar que es de las primeras mujeres en hacer un acercamiento al tema y al estilo que ese tipo de trabajos requiere. Buen inicio. Para La Coleccionista de Espejos; Miguel Cabrera G.

3 comentarios:

  1. Muy buen relato. Buen estilo, bien escrito, y además fácil de entender, sin dejar por eso de ser profundo y atractivo. Buen tema.

    ResponderEliminar
  2. Gracias Ellado. Gusto que me leas por acá.

    ResponderEliminar
  3. Esta muy bueno. Trata un tema importante de una forma casual y sencilla. (y)

    ResponderEliminar