lunes, 14 de abril de 2014

Lluvia De Trópico

La lluvia azota las tejas,
mientras
voy con un paraguas azúl que me es inútil.

Llega mi abuela diminuta como si cupiera en mi mano,
con su cara de chocolate
de fantasma del trópico.

Llega a la hora del aquelarre,
mojadita como un río,
viene del bosque en penumbras.
Me escalofrío,
porque está angustiada, con enojo y confusa,
seguro no sabe que se ha muerto.

Yo recojo mi paraguas azul y beso su mano.

El agua inunda los techos
mientras la lluvia no se atenúa y
mi ojos que no se atenúan tampoco.

Por Jill B.V.

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