sábado, 9 de mayo de 2015

El turno de Los Dioses

No ha llegado el turno de mi abuelo

de componerle versos idos y extraños.


Él que tuvo dioses a medias,

luego lanzó un hechizo

y convirtió a los dioses

en hijos e hijas

perdidos entre pastos y ríos.


Doña Leticia se le murió

varios siglos atrás 

en medio de pupas de oruga.


Y de repente un día,

amaneció viejo y llorando.


Mientras tanto,

90 años no se sienten

si uno ya sepultó a fuerza su pasado. 

Por Jill B.V. 

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